Morir forma parte de la vida, es una parte esencial del ser humano. Este aparente final nos da un tiempo indeterminado de ventaja y después sale a cazarnos de infinitas formas.
El peor lugar en toda la Tierra, es una sala de velatorios. No se me ocurre situación peor que la de estar ahí. Se puede sentir la falta de alegría en el aire, la falta de vida... Ves a familiares, amigos y conocidos en el peor estado en que se los puede encontrar: desgarrados por un dolor sin consuelo que lo frene... Uno mismo se contagia ese dolor y las lágrimas ahogan a cualquiera, aprietan el cuello hasta que se las seque con un pañuelo empapado en más lágrimas... El dolor apuñala tan solo al ver la crisis ajena.
Es que el destino de cualquiera, incide en el destino de todos...
No se puede entender como alguien que recién comenzaba a vivir lo que alguna vez planeó como futuro, deba terminar sus proyectos y dejar de existir...
No. Yo creo que ese no es el plan...
¿Nacer para empezar a morir? Un día tenemos la vida, y al otro... ¿ya fue? ¿ya está?
¿Cómo puede ser? ¿Qué sentido, qué razón, tiene la vida si después se acaba... y eso es todo?
No... no es así.
Dios nos da la vida y Dios nos da la libertad de hacer con ella lo que queramos. Sin embargo no nos da la oportunidad de elegir cuando morimos. Es Él el que maneja los hilos de todo lo que tenemos alrededor, él sabe cómo nos vamos a ir de este mundo.
Y es porque Él lo quiere así. Tiene razones suficientes como para llamarnos de su propiedad, y de hecho, cuando llega la hora, nos reclama.
No somos sus juguetes. No juega con nosotros como si fuéramos Sims. Su mensaje es de amor. Nos dio la vida con todos los medios para que conozcamos el amor. Tanto amor nos tiene, que hasta nos dio la libertad de destruir su mundo con tal de vernos felices... Pero no sabemos reconocer lo que nos hace bien de lo que nos hace mal...
Dios nos crea con una meta y nos deja tomar el camino que queramos.
Cuando muere alguien bueno, una de esas personas "que menos se lo merece", como Agustín, no encontramos el motivo para que lo aleje de nuestro lado... Dios no se puede comprender, solo hay que saber que tanto poder no lo usa para vernos mal.
El hombre no entiende aún que la muerte puede ser un premio para los buenos y un nuevo camino para que los malos cambien. Su después de esta vida no existiera nada, ¿para qué estamos?
Los que sufrimos la pérdida de una persona, sentimos dolor. No es dolor muscular ni psicológico, es un dolor en el alma. Lo tenemos que soportar y viene bárbaro para hacernos replantear una infinidad de cosas...
La muerte ajena es una oportunidad también para nosotros. ¿Y cómo se hace para soportar tanto dolor sin desfallecer?
Con FE.
Es en estos momentos en los que tenemos que demostrar que no nos colgamos crucifijos en el pecho solo como adornos o amuletos que nos protejen o traen suerte. En esa cruz padeció alguien que sufrió inimaginablemente, muerto en manos de quienes él amaba. Y tanto es su amor que no les guarda rencor y los perdona.
Esa cruz es símbolo de VIDA. Dios con su amor la transformó a pesar de haber muerto en ella y representar el peor de los castigos, el peor de los dolores. De esas cruces tenemos que sacar la esperanza de que el alma del que ya no esta, se encuentra en un mundo al que ya pasaremos cuando nos toque.
Porque si él tiene el poder de darnos vida, él tiene el poder de moldearla. Que se haga su voluntad y VIVAMOS en la esperanza del triunfo de la vida después de la muerte...

Agustín, ya nos vamos a reencontrar allá arriba!
Dedicado a las familias Cunzo, Creado, Carusso y Ruiz.
Y dedicado también a las familias Sultán y Bengardino.



algun dia lo terminare de leer, pero no hoy... demasiada muerte por hoy para mi...
ResponderBorrarUn beso y un abrazo!